8 razones para hacer el reto

1. Estarás mejorando tu salud

Cada célula de tu cuerpo es sensible al tipo de comida que le aportas. La alimentación no es algo trivial en nuestro cuerpo. Un mes comiendo comida real es un regalo para tu salud.

2. El reto te hace consciente de lo que comes

Al ser consciente empiezas a observar cosas que antes ignorabas, como por ejemplo los ingredientes de muchos productos que están en tu frigorífico o despensa y que no son buenos para la salud. Estarás aprendiendo a comer de manera saludable.

3. Gracias a la repetición, el hábito se va creando

Después de los 30 días, tu forma de pensar y de actuar habrá cambiado. Todo ello facilita a que perduren los buenos hábitos en el tiempo. Extiendes los beneficios del corto plazo (un mes) hacia el largo plazo (una vida).

4. Tu cuerpo puede cambiar

Al principio puedes experimentar incomodidad, estás saliendo de tu zona de confort (por ello es un reto). Algo de ansiedad por los productos ultraprocesados más altamente adictivos (ricos en azúcares, grasas, aditivos y sal a la vez) sin embargo, en tan solo una semana puedes experimentar cambios positivos. Los más frecuentes son el bienestar digestivo (sentirse menos hinchado), bienestar físico (con más energía), mental (mejora en el estado de ánimo) e incluso estético (pérdida de grasa corporal).Todo depende de la situación en la que te encuentres y cómo de grande es el cambio que realizas.

5. Te acostumbras a la comida real

El cuerpo no te pide comida si llevas años dándole ultraprocesados. Pero si durante 1 mes le das comida…puede que todo cambie. El dulce de las fruta te sabe más dulce y sabroso, las texturas de los vegetales los aprecias mejor, se disminuye la frecuencia del picoteo, el apetito te pide cocinar tu comida real y cuando vuelvas a comer ultraprocesados (especialmente si es en gran cantidad) tu cuerpo no te recompensará, al contrario, puede que tengas hasta malas sensaciones y para la próxima vez te lo pienses dos veces antes de darte un atracón.

6. Desarrollas habilidades

Aprenderás a cocinar, aunque sea lo mínimo, porque ya no vale calentarse una pizza. Aprenderás a organizarte y planificar, porque ya no vale comer lo primero que encuentres o me ofrezcan, ya no vale hacerse un sándwich de lonchas de queso y embutido porque “no tengo tiempo”. Aprenderás a decir “NO”, desarrollas la asertividad. Las personas asertivas saben lo que quieren, están seguras de sí mismas, y en esa misma medida, tienen un nivel alto de autoestima y autoconfianza, establecen una comunicación clara y directa con los demás, son proactivas buscando continuamente sus objetivos propuestos, y aceptan las limitaciones que tanto los elementos como las personas en algún momento pueden interponerles (fuente). Pero lo mejor de todas estas habilidades ¿sabes qué es? que descubrirás que no suponen una dificultad una vez aprendido, ni cocinar, ni organizarte, ni decir “No”.

7. Contagias a los de tu alrededor

A no ser que vivas en una cueva alejado de la humanidad, es posible que los de tu entorno se den cuenta de que algo ha cambiado en ti. Tus hijos, tu pareja, tu familia, tu compañero de piso… tú puedes ser el/la ‘influcencer’ que haga que también se anime a hacer el reto. Somos seres sociales, la cooperación nos puede ayudar a conseguir lograr el reto o incluso la competencia (a ver quién aguanta). Todo tiene un mejor y mayor propósito cuando se trata de ayudar a alguien, cuando ves que estás mejorando la vida de otras personas.

8. Te demuestras que eres más fuerte de lo que creías.

No sabrás nunca hasta que altura puedes llegar si no decides abrir tus alas. A veces necesitas un pequeño empujón en forma de reto para iniciar un camino que antes no lo hubieras hecho. La razón más común suele ser mantener tu comodidad y con ella aparecen cientos de excusas para no actuar.